Video Salve regina (madre misericordia) música católica Canto Católico
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Salve Regina (tono simple) | 450 voces- coro virtual | Música católica

Adaptación y arreglos: Canto Católico.

Ha sido una gracia inmensa la oportunidad que Dios nos ha regalado de poder grabar este canto. Se trata de una joya musical de la Iglesia. El texto en latín corresponde a una oración mariana muy querida por los fieles, “la Salve”, que se reza al final del Santo Rosario. La oración ha sido atribuida tradicionalmente a San Bernardo de Claraval. Por su parte, la música es una composición gregoriana, posiblemente del siglo XIII.

El Salve Regina nos ha parecido especialmente apropiada para la hora que está atravesando la humanidad debido al Coronavirus: estamos en un verdadero valle de lágrimas, que nos hace exclamar desde lo hondo: “Abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos”. Si acaso este canto, interpretada por creyentes de todo el mundo, logra conmover a nuestra Madre, la Virgen María, sabremos que podremos obtener lo que pedimos: “después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre”.

Sobre el arreglo, me referiré a tres aspectos de interés musical:

1- Hemos escogido un tempo notoriamente más lento al tradicional. Esto nos ha permitido enfatizar mejor los matices de dolor y de recogimiento del texto. El mismo canto que en otros momentos nos permite expresar gozo, hoy nos permitirá canalizar nuestra aflicción hacia lo alto. Así, la multitud doliente de nuestro tiempo podrá apropiarse más profundamente de esta oración.

2- Este canto corresponde originalmente a una melodía sin acompañamiento armónico definido. Si bien existen algunas sugerencias oficiales respecto de la armonía y la conducción vocal, hemos aprovechado la libertad de la primera versión para proponer una armonización nueva, que sea más acorde a la actitud orante que queremos destacar. Para lograrlo, hemos optado por cadencias más propias de la armonía modal, a la vez que hemos privilegiado acordes menores para conducir la melodía. También hemos recurrió a la cadencia rota, como también está estipulado en algunas versiones del canto que pueden encontrarse en Youtube.

3- Hemos tratado de rescatar algunos aspectos importantes del canto gregoriano. En primer lugar, la irregularidad del pulso, que no se ciñe a una métrica extrínseca, sino a la naturalidad del canto humano y su respiración. En segundo lugar, el uso de la “repercusión”: es una técnica vocal que consiste en cantar la misma nota mediante dos impulsos de aire. Se puede apreciar especialmente en el canto de la solista al comienzo, en la palabra “dulcedo”. Y, en tercer lugar, hemos tratado de recuperar la acentuación grave del texto en latín, que en muchas versiones de influencia francesa ha sido cambiada por una acentuación aguda de las palabras. Para lograrlo, nos hemos auxiliado de la elección de los acordes y la conducción de las voces.

Pidamos a María que dirija su mirada misericordiosa hacia la angustia de tantos hermanos, y que el Señor nos conceda todas las gracias que le solicitamos a su Santa Madre mediante esta humilde súplica. Amén.

“La oración” es una de las obras maestras de la música católica chilena. La letra fue escrita por el sacerdote Esteban Gumucio ss.cc. -hoy Siervo de Dios- y fue musicalizada por Andrés Opazo, del conjunto Los Perales. El texto aborda con gran sensibilidad el sufrimiento cotidiano de hombres y mujeres, el cual es presentado a Dios con apremiante súplica. De este modo, el texto es más que una letra de canción: se trata de una verdadera oración de intercesión por las necesidades concretas de cada persona.

La frase final de la canción: “Tú, Señor, que puedes esto y mucho más todavía, / recibe nuestra alabanza por Jesús y con María” es cantada con mucha frecuencia en la iglesia chilena al final de la oración universal, para expresar la confianza con la cual nos acercamos al Señor a pedirle por nuestras necesidades.

El arreglo de la versión que estamos presentando es principalmente un arreglo coral para voces mixtas, que en esta ocasión ha sido acompañado por una guitarra a partir de la primera estrofa, y también por un cello en la tercera estrofa. La letra y la melodía están basadas íntegramente en la versión original de Los Perales. Se ha respetado la mayor parte de la rítmica original, tratando de mantener su espíritu melódico. No obstante, se han hecho algunos cambios considerando las necesidades del formato coral. En cuanto a la armonía, esta versión rescata las cadencias de la versión original, pero también se aparta sutilmente en algunos compases.

El arreglo comienza con una introducción original, que no pertenece a la versión de Los Perales. Consiste en un trozo contrapuntístico de “Ahs”, que expresa un lamento profundo, desgarrador y múltiple, en el cual se reflejan los sufrimientos que luego serán presentados al Señor. No puedo dejar de pensar en el dolor y las angustias de miles de chilenos -de todas las condiciones, sufrimientos que se han vuelto claramente visibles durante las últimas semanas.

Empieza la primera estrofa a cargo de los varones, quienes con su voz grave resaltan la hondura desde la cual brota la oración: “Te suplicamos, Señor, que manifiestes tu bondad”. Cuando ya no hay más qué hacer, el ser humano levanta los ojos y se dirige a Aquél que todo lo puede y que tiene compasión por todos (Sab 11, 23). Luego se suman las mujeres, formándose un coro mixto que universaliza la resonancia de la súplica: “salva a todos cuantos sufren la mentira y la maldad”. En adelante continúa el coro mixto pidiendo al Señor por diferentes situaciones, enfatizando de manera diversa cada una de ellas. Por ejemplo, “Ten piedad de los humildes y a los caídos levanta”, es cantado con poca intensidad, como tratando de reflejar la pequeñez de los humildes y caídos.

La segunda estrofa comienza con la súplica: “A la mujer afligida dale salud y reposo”, que es representada por las voces femeninas, con delicadeza y sensibilidad. Contrasta con las voces masculinas, quienes piden “un buen hijo generoso” para “la madre abandonada”. Luego se juntan las voces para seguir pidiendo por diferentes situaciones; por ejemplo, cuando se menciona “al vagabundo que pasa”, los tenores entonan una frase musical que sugiere cierto movimiento deambulante. Si bien cada una de estas peticiones es concreta y apunta a una situación en particular, en su conjunto se puede entender que en realidad representan la totalidad de las situaciones de sufrimiento humano. Incluso se pide por el “rico”, que encuentra en la contemplación de la cruz y en la generosidad con sus hermanos un camino para no dejarse atrapar por la codicia y así pasar por el ojo de la aguja que conduce al Reino de los Cielos (Mt 19, 23).

La tercera estrofa sigue el mismo programa de la primera. La progresión desde un canto masculino a un canto mixto permite darle sentido musical a la única frase que explícitamente pide por todos: “y a todos, tu caridad”. La poesía de Esteban Gumucio empalma aquí con la oración del Padre Nuestro, pidiendo prestados dos versos: “Venga a nosotros tu Reino. Perdona nuestros pecados”, los cuales también son cantados con humildad.

Los versos finales, que son los más conocidos, son cantados a unísono en la primera mitad, como invitando a todas las personas que conocen la canción a unirse en una sola voz: “Tú, Señor, que puedes esto y mucho más todavía”. Esta frase invita a la esperanza, porque nos recuerda que no hay nada imposible para Dios (Lc 1, 37), y que Él puede hacer cosas aún más grandes que todo lo imaginable (Jn 1, 50). Se convierte así en una gran invitación a confiar en el Señor, especialmente en los momentos de crisis.

La última frase es cantada a cuatro voces, como representando al “nosotros” que hace aparición en la letra: “recibe nuestra alabanza por Jesús y con María”. Esta última invocación se repite con ligeras variaciones y con un gran ritardando, que permite darle gran expresividad a la alabanza con la cual se cierra este verdadero “petitorio” dirigido con respeto al Señor. La súplica da paso a la alabanza cuando el humilde contempla que el Dios al cual se dirige es más grande y poderoso que toda situación difícil, por más imposible que ésta pueda parecer.

Confiamos en el poder de la oración para obtener de Dios lo que necesitamos, y también confiamos en el poder que tiene la oración para cambiar los corazones y disponer así de mejor manera a encontrar un camino de diálogo, de esperanza y de justicia. Sólo así se engendrará la paz: «La rectitud irá delante de Él, la paz irá siguiendo sus pisadas» (Sal 85, 14).

Salve Regina

Salve, Regina, Mater misericordiæ,

vita, dulcedo, et spes nostra, salve.

Ad te clamamus exsules filii Hevæ,

Ad te suspiramus, gementes et flentes

in hac lacrimarum valle.

Eia, ergo, advocata nostra, illos tuos

misericordes oculos ad nos converte;

Et Jesum, benedictum fructum ventris tui,

nobis post hoc exsilium ostende.

O clemens, O pia, O dulcis Virgo Maria.

 

Traducción:

 

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,

vida, dulzura y esperanza nuestra. Dios te salve.

A Ti clamamos los desterrados hijos de Eva,

a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.

Ea, pues, Señora Abogada Nuestra,

vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos,

y después de este destierro, muéstranos a Jesús,

fruto bendito de tu vientre.

Oh, clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María.

Partituras, letra, acordes y audios de cada voz de «Salve Regina»: Haz clic aquí

Juan Pablo Rojas

Juan Pablo Rojas

Director musical | Fundación Canto Católico

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9 respuestas

  1. I’m sorry I don’t speak Spanish. I am a church choir director. I would LOVE a copy of the choral arrangement that you used for the Salve Regina in this video. Can you please help me find this?

  2. Congratulaciones muchachos!!!!
    Es genial!!!!
    Podrían producir un video con el
    Salve q durase mínimo diez horas??
    Similar al q ya existe en YouTube
    D ave María shuber, miles d gentes lo utilizan para orar mientras se transportan . Gracias y ojalá puedan
    Dios los bendiga y forza gerreros!!!!

    1. Querido Ger,
      Muchas gracias por tus palabras y tu sugerencia.
      Veremos este tema con el equipo de producción para ver si es posible hacerlo.

      ¡Un gran abrazo y reza por nosotros!

  3. ¡Hola! Soy director de coro de nuestra iglesia católica. Me encantaría cantar esto en la Santa Misa para nuestro Señor. No para grabación o reproducción. ¿Puedes ayudarme a conseguir el arreglo para complacer al Dios Todopoderoso? Gracias a Dios, Teresa Cichewicz – St Margaret Mary Allendale MI

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Descarga las partituras de este y todos nuestros cantos:

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