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Juan Guillermo Negrete G.

Junio 2026

Texto: Santo Tomás de Aquino, José Luis Blanco Vega

Adaptación: Juan Guillermo Negrete G.

Música: Juan Guillermo Negrete G.

El cierre de una trilogía eucarística

Para completar la trilogía de cantos enmarcados en el proyecto “La presencia real de Jesucristo en la Eucaristía”, Canto Católico pone su mirada en la festividad del Corpus Domini. En esta ocasión, nos presenta el Sacris Solemniis, otro himno de inmensa belleza que se suma al legado de Santo Tomás de Aquino junto al Adoro te Devote y el Pange Lingua.

Teología y Tradición en el Himno

Escrito originalmente para la celebración de Maitines —la oración nocturna que precede al amanecer—, este delicado himno expone una verdad profunda: el sello entre la Antigua Alianza y la institución del único y eterno Sacrificio de Jesús. Santo Tomás conecta magistralmente la Eucaristía con aquello que prefiguraba la inmolación del cordero durante el Éxodo del pueblo hebreo.

Una propuesta musical inédita 

Canto Católico ofrece una versión musical totalmente nueva de este himno del Aquinate. La obra se basa en la traducción al español del poeta jesuita José Luis Blanco Vega, mientras que la composición musical y la actualización del texto estuvieron a cargo de Juan Guillermo Negrete (1989).

Estructura y Análisis Musical del Himno

Este himno se encuentra en la tonalidad de Fa mayor y está dividido en siete estrofas. Al no poseer un estribillo que las intercale, se canta más bien al modo in directum. A nivel musical, es importante señalar que se observan dos tipos de estrofas con melodías distintas, las cuales llamaremos A y B respectivamente. De esta manera, el himno al Santísimo Sacramento presenta la siguiente estructura:

A – A – B – A – A – B – B

El texto es una verdadera catequesis sobre el gran misterio que se celebra; por este motivo, la música busca evocar la sensibilidad de cada palabra. Así, desde su introducción instrumental, la obra recurre al lenguaje musical para emular el amanecer: el modo en que los primeros rayos de sol cruzan las tinieblas nocturnas para dar comienzo a un nuevo día, aquel en que celebramos la Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Jesucristo.

Conectando con esta idea inicial del amanecer, la primera estrofa busca crear una suerte de inestabilidad propia del día que nace; una dicotomía entre la noche y el día, la claridad y la oscuridad, el silencio y el sonido. Aquí, el texto es conducido por una voz femenina muy prístina, sostenida en la orquestación por las cuerdas graves, cuyas notas largas se mueven de manera pausada. A través de estas primeras palabras, se invita al oyente a alegrarse por la fiesta que se celebra.

El movimiento se genera ya en la segunda estrofa con la entrada del solista masculino, un impulso que se refuerza gracias a la guitarra y sus figuraciones de corcheas.

La tercera estrofa une a ambos solistas en un simbolismo artístico donde la noche y el día se encuentran, y la luz se superpone a la oscuridad. Es notable cómo en el momento de la profesión de fe (“creemos que fue”), las líneas melódicas de los cantores se separan para crear una nueva sensación sonora, apoyada por la entrada del oboe; un reflejo de nosotros los cristianos como fieles obedientes a las enseñanzas y dogmas de la Santa Iglesia Católica. Al finalizar la estrofa, justo cuando el texto relata la oblación de Cristo, el oboe emerge en un movimiento ascendente que evoca la oración de Jesús hacia el Padre, desembocando en un interludio que presenta uno de los motivos musicales de la obra. En esta sección, la guitarra ya no actúa como base armónica sino melódica; al combinarla con el oboe, se buscó simbolizar la doble naturaleza de Cristo, logrando una sonoridad nueva, más sublime y celestial.

La cuarta estrofa es asumida por las líneas de voces masculinas (tenores y bajos), momento en el que aparece por primera vez el sonido del órgano de tubos. Con esta decisión se buscó establecer un puente entre la tradición de la monodia gregoriana y una instrumentación de tinte más clásico, permitiendo además, de manera muy consciente, que las palabras de Cristo (“Reciban este cáliz para que beban todos”) se perciban con mayor claridad.

En la quinta estrofa, el espectro sonoro se amplía al cantar todo el coro a cuatro voces, lo que permite realzar la institución del sacrificio del altar y la entrega de Cristo en la Eucaristía a manos del sacerdote.

Posteriormente, en la sexta estrofa, el oboe traza una línea musical independiente que va dibujando un halo sobre lo que se canta, otorgando una sensación elevada, santa, angelical y sublime. El texto llega a ser conmovedor: Cristo, el mismo Señor Dios, se nos entrega bajo las dos especies para transformarnos y santificarnos. Ante este inmenso regalo, solo queda la admiración y el gozo, aclamando junto a las palabras de Santo Tomás: “Oh maravilla”.

Finalmente, la última estrofa se corona y reviste de máximo esplendor a través de una modulación hacia la tonalidad de Sol mayor. En ella, aclamamos a la Santísima Trinidad para que nos permita atravesar las sendas de santidad hacia la claridad, hacia el amanecer y hacia la vida eterna, culminando todo en un etéreo Amén.

Esperamos que este canto a Nuestro Señor Jesucristo sea para su mayor gloria, y que el mundo, al oír esta versión del himno, pueda experimentar sus bondades y acercarse a contemplar el gran misterio que celebramos en el día del Corpus Domini.

Himno al Santísimo Sacramento

1. Uniendo nuestro gozo al de esta fiesta
Exultemos con himnos y alabanza
y que todo lo antiguo se renueve:
Corazones, acciones y palabras.

2. Se conmemora hoy la última cena
En que Jesús, conforme al viejo rito,
Se dignó repartir a sus hermanos
El cordero y los ázimos prescritos.

3. Una vez acabado aquel banquete
Y después de comido aquel Cordero,
Creemos que fué el mismo Jesucristo
Quien se dió a todos, igualmente entero.

4. A los débiles dio a comer su Cuerpo
y a los tristes les dio a beber su Sangre
y les dijo reciban este cáliz
que entrego para que beban todos.

5. Así dejó instituido el sacrificio
y encomendó tan sólo al sacerdote
Celebrar el oficio respectivo
Y distribuir el pan que él mismo come.

6. El angélico pan se vuelve humano
Y las figuras llegan a su término.
¡Oh maravilla! El pobre y el esclavo
Comen el cuerpo de su propio dueño.

7. A ti, oh Dios Uno y Trino: te rogamos
Que te dignes bajar a nuestra vida,
y que nos lleves por todos tus senderos
Hasta la misma claridad que habitas.
Hasta la misma claridad que habitas.

Amén.

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2 respuestas

  1. Agradeço ao Senhor pelo Canto Católico que com tanto amor coloca à disposição os Dons que Ele lhes deu para a Sua Glória!
    Creiam que o objetivo de vocês foi alcançado, pois, a cada palavra e melodia deste Hino pude ser tocada na minha alma e pude experimentar a Bondade do Senhor e consolação que vem da Beleza desta música produzida e também pude experimantar o amor à Eucaristia crescer em meu coração!!
    Deus os abençoe pelas mãos da Virgem Imaculada!

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