Himno a san José

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Himno a san José | Música católica

Himno a san José | Música Católica
Letra y música: José Antonio Poblete
Producción: Canto Católico

Canción a san José para acompañar la Novena y preparar la Fiesta de san José (19 de marzo)

Presentamos a continuación la última entrega de Canto Católico, nuestro portal de música católica: un himno a san José. Hemos querido honrar especialmente al santo Patrono de la Iglesia Universal y esposo virginal de María Santísima con un himno que intenta realzar algunos puntos bastante profundos de la espiritualidad y teología josefinas. Por lo mismo, aunque este canto pertenece propiamente al ámbito de la Música Católica, con el himno y este post quisiéramos poner al tanto a oyentes de todas las procedencias de la figura del custodio de Jesús en la tierra.

Esta canción a san José está compuesta para voces solistas, coro, flauta, cuarteto de cuerdas y guitarra. Esta disposición instrumental, sin embargo, puede bien ser adaptada a otras realidades litúrgicas, para lo cual pueden encontrar la partitura de órgano o un arreglo para voces masculinas en los enlaces que hemos colocado más abajo. El himno posee una estructura que combina momentos exclusivamente instrumentales con las estrofas, todas ellas de melodía y armonía idénticas. Como podrán notar, la obra avanza progresivamente a medida que se van sumando nuevos elementos que refrescan la reiteración de la melodía principal: flauta; solista; nuevo solista; cuerdas; coro; etc. De este modo, la última estrofa que, como veremos, recoge uno de los aspectos más profundos de la figura de san José, aúna todos los recursos disponibles para encumbrar el canto hacia el ápice de la expresividad (nótese la duplicación de las cuerdas en una octava más aguda, el alzamiento de los cellos hacia su registro más agudo, etc.).

En cuanto a la letra, en la que reside –por así decirlo– el alma de este himno, digamos que la primera estrofa retrata sin rodeos el propósito de la canción: el abandono de nuestras vidas a la protección de san José (estrofa (e.) 1, versos (vss.) 1-2); un abandono confiado en el gran poder de intercesión de quien fuera padre virginal de Nuestro Señor Jesucristo. En efecto, precisamente sobre la base de estas graves credenciales sabemos que el ruego de san José es de grandísima eficacia para obtenernos del Señor el gran anhelo de todo hombre: la paz del corazón (e. 1, vss. 3-4). Muchos santos y hombres de probada virtud han experimentado y proclamado este misterioso poder de intercesión con que Dios ha honrado a san José. Así, santa Teresa de Ávila escribe refiriéndose al santo:

«No me acuerdo, hasta ahora, haberle suplicado cosa que la haya dejado de hacer. Es cosa que espanta las grandes mercedes que me ha hecho Dios por medio de este bienaventurado Santo; de los peligros que me ha librado, así de cuerpo como de alma; que a otros santos parece les dio el Señor gracia para socorrer en una necesidad, a este glorioso Santo tengo experiencia que socorre en todas, y quiere el Señor darnos a entender que así como le fue sujeto en la tierra —que como tenía nombre de padre siendo ayo, le podía mandar—, así en el cielo hace cuanto le pide» (Vida 6, 6).

Pues bien, tal como del glorioso título de «Madre de Dios» de que goza la Santísima Virgen emanan todos los demás títulos y privilegios con que el pueblo cristiano la honra, del mismo modo todos los privilegios que colocan a san José por sobre los demás santos provienen de la circunstancia providencial de haber sido el padre virginal del Hijo de Dios. Por lo mismo, la segunda estrofa retrata con intentada simplicidad este aspecto en sus elementos principales: junto a María Santísima (e. 2, vss. 1-2) san José cuidó del niño Jesús pues ambos, por la encumbrada virtud con que Dios revistió sus almas, fueron hallados dignos de custodiar la Luz que ilumina a todo hombre: Cristo el Señor (e. 2, vss. 3-4).

A continuación de un breve interludio instrumental, comienza la segunda parte de este canto a san José. En ella se abordan dos temas josefinos particularmente importantes: san José como modelo del trabajo cristiano (e. 3) y san José como el hombre de fe y maestro de oración (e. 4).

Con suma sencillez (e. 3, vss. 1-2) san José nos da el más perfecto ejemplo de glorificar a Dios cumpliendo fielmente nuestros deberes de estados y, particularmente, haciendo bien nuestro trabajo (e. 3, vs. 3). La clave para lograr este altísimo propósito reside en la unión y colaboración de dos componentes, trabajo y oración, ya intuidos por el santo abad Benito en los primeros siglos con su ora et labora, del cual san José es su más fiel exponente (e. 3, vs. 4).

Finalmente, la última estrofa, de esta canción de música católica, recoge dos aspectos de gran profundidad y riqueza espiritual. En primer lugar, san José es modelo eminente de hombre de fe (e. 4, vss. 1-2); cuya razón es estrictamente bíblica. En efecto, del tenor del relato de san Mateo, aparece con toda claridad que san José, ante la inmensidad del misterio que Dios había obrado en María, decidió abandonarla en secreto porque era justo (Mt 1, 19). Sin embargo, habiendo escuchado luego la voluntad de Dios en sueños, el santo no temió tomar a María por mujer (Mt 1, 20-24).  Sabiendo que el Señor así lo había dispuesto, tuvo firmísima fe en que tras este llamado se escondía un designio de amor y una promesa de plenitud que Dios no fallaría en cumplir. Y a pesar de las muchas y graves dificultades que hubo de sufrir (cf. Mt 2, 13-18), tuvo siempre a la vista esta promesa divina, en la cual supo cimentar su matrimonio virginal y la feliz crianza de su hijo Jesucristo.

Luego, la última parte de la estrofa 4, muy unida a esta, se refiere al gran título que santa Teresa de Jesús, la gran josefina carmelita, diera a san José: Maestro de oración (e. 4 vss. 3-4). Así, con el singular estilo que la caracteriza, nos enseña la gran doctora de la oración: «Quien no hallare maestro que le enseñe oración, tome este glorioso santo por maestro, y no errará el camino» (Vida 6, 8). Nos enseña el Señor que el árbol se conoce por sus frutos (Mt 7, 16-20), lo cual debe aplicarse rigurosamente a la oración cristiana: es verdadera oración la que produce fruto. Pues bien, san José, por el admirable recogimiento y silencio con que vivió y trabajó, nos ha dado ejemplo eminente de este fruto, el cual no consiste sino en escuchar y seguir sin reservas la voz de Dios (e. 4, vs. 4).

Dejamos también la letra y acordes de la versión que se escucha en el video:

Himno a san José

Hoy a tus pies ponemos nuestra vida.                            

Hoy a tus pies, Glorioso San José.  

Escucha nuestra oración y por tu intercesión                

obtendremos la paz del corazón.                                     

En Nazaret junto a la Virgen Santa.

En Nazaret, Glorioso San José

cuidaste al niño Jesús pues por tu gran virtud

fuiste digno custodio de la luz.

Con sencillez humilde carpintero.

Con sencillez, Glorioso San José

hiciste bien tu labor obrero del Señor

ofreciendo trabajo y oración.

Tuviste Fe en Dios y su promesa.

Tuviste Fe, Glorioso San José.

Maestro de oración alcánzanos el don

de escuchar y seguir la voz de Dios.

Podrán encontrar en el siguiente enlace partituras (voces en distintas versiones, órgano e instrumentos), letra con acordes en dos versiones (video y una simplificada) y audio de voces:

Haz clic aquí para obtener partituras, letra, acordes y más

Esperamos que disfruten la obra y los animamos a tomar a este Glorioso santo por patrono de sus vidas, de sus proyectos y de sus familias, que no quedarán defraudados. Que san José y su esposa, la Santísima Virgen, alcancen para todos ustedes la bendición misericordiosa de su hijo, Nuestro Señor Jesucristo. 

¿Que estrofa es la que más te gustó de este himno a san José? ¿Que otros himnos de música católica te gustaría que trabajáramos en Canto Católico? Cuéntanos comentando más abajo.

José Antonio Poblete

José Antonio Poblete

Director | Fundación Canto Católico

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3 respuestas

  1. Una valiosísima intercesión que no hemos sabido aprovechar. Me dio una gran alegría haber escuchado este hermoso himno a San José, muchísimas gracias. Lo he compartido con esperanzas que haga el gran bien que yo recibí de el.

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Descarga las partituras de este y todos nuestros cantos:

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